Este hombre que sembró la buena semilla amaba su campo.
Por eso también amaba la cosecha que había dado su campo. A pesar que había mezclada cizaña con el trigo.
Amaba tanto su cosecha que rechazo de plano la “oferta” de sus siervos: Arrancar la cizaña de su campo. Porque por ERROR podían arrancar también el trigo, que era el Fruto de La Buena Semilla.
Para hacer ese trabajo el dueño del campo tenia gente preparada y especializada
“LOS SEGADORES”. |